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Ritmo
Mi rojo coražon
Late.
Sin sangre,
Mi coražon violete
No late:
El ritmo
Es azul.
Baghdad
Ayer
Leí un libro de poemas
De un poeta afroamericano
Que fue traducida y publicada
En Bagdad
En 1972
Antes de que yo naciere
En BaghdadSe publicaba la poesía.
Salida
Si un día pienso en
Suiside me,
No escribiré mi voluntad,
Compraré una guillotina del tamaño
De mi cuello,
Iré a las tumbas de los santos
Y permaneceré en silencio.
delante de las piedras de los sepulcros y de los niños cons alas
declare que los medios es mentiroso
y que Fallé on preservar le Historia.
Todos los cadèvres descompuestos
Me ofrecen sus almas.
translated by:
From Spain
Naturaleza
Al morir
La tierra nos recibe como semilla,
Nuestra almas se evaporan,
Van al cielo como una posibilidad de lluvia.
Al caen la lluvia
Nuestra almas vuelven hasta la raiz
Hasta que finelmente
Todos nos convertimos
En àrboles prohibidos
Que recupera su lugar
En el paraiso..
translated by:
From Puerto Rico
Guitarra
Nuestras vidas se crusa
Con ellos por un Segundo
En la calle
En la staciòn del metro.
Desde enfonces
Nosotros no hemos olvidado
Ins expresiones de sus rostros
Ofrecidos a nuestra memoria.
Ellos seràr absorbidos
Por sus tristezas y esperonzas
Y munca recordaràn
Nuestros rostros
Que se crusaron con los suyos
Como rosas
Que miras al pasar.
translated by:
From Mexico
Cruzando la puerta del fuego
Segundo paso (Fragmento)
Por Hoda Hussein
De “Map of the self”
Entro al círculodel tiempo.
Allí no hay tiempo.
El desierto
declara su poder
detrás de un escudo blanco.
El sol
refleja su alianza con la arena
a través de las llamas:
entre un grano de arena y otro
un grano de luz existe.
La vista es ciega aquí:
sin dimensión
ni horizonte.
El sol
clava en mis pies sus agujas.
Ahora lo sé:
el sol está bajo mis pies.
Todo es blanco:
explosiones de moléculas
como mi alma resplandeciente,
como el ápice de una espada,
como un metal chirriante
o más.
Entro al círculo de luz.
Todo el fuego arde en mí
atrapándome en mi yo insondable
como una nueva ofrenda
para sus llamas.
El líquido espeso en el que me fundo
es rojo, orgánico.
Mis trozos lo vuelven más denso.
Me rindo.
Las burbujas hirvientes rechazan mis partículas
para volverlas a devorar
oquizá
para tranquilizar al metal
que aún se aferra
con su dentadura.
Me protejo del acero, con un casco,
de la guerra, con amor,
y entro
transpirando
en el fuego.
Aquí no hay espacio, excepto para los metales.
Oro soy,
pero mi temor tiene más filo que un diamante.
Me aterra
que la guerra vuelva frío a mi corazón
hasta que el acero de las espadas se fundan,
vengan y vuelvan gélida la tierra.
Me aterra
perder el corazón
y la batalla.
Traducción: Francisco Ruiz Udiel. Poeta nicaragüense.
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EL BAILE
De pie, pon tus manos detrás de la cabeza, flexiona las rodillas con las piernas abiertas, entonces, gira haciendo círculos en espiral. Mientras haces todo esto, cerciórate de que te mantienes en un solo pie: estás contento ahora. Espera, he aquí la oferta: –sólo el barro es suficiente para fabricar a la humanidad.
MIS LÍMITES
El barro movedizo el escarabajo solitario y perezoso sosteniendo el huevo del sol el loto desde el borde de sus afiladas hojas reencarnan desde los hilos de luz. Levanto la mano la lluvia cae Apunto las plantas crecen Paso por una casa de mampostería se vuelve ruinas Toco a un niño los santos lo curan lo iluminan riendo en su cabeza Les lanzo a las vacas una amistosa mirada y una amable caricia por la piel que el maldito demonio convertirá en zapatos y bolsos mi sombra en ventanas comerciales la mercancía se ve más real de lo que es.
Mi límite es recibir las ofertas más que los dioses Sin embargo la gente común está segura de sus creencias Sola yo miro a la luz de las furiosas venas del Cielo.
LAS ILUSIONES DE LA VIDA
Cada uno tiene su canción preferida su trago preferido su modo especial de vestir cosas que lo distinguen de los demás su propia confusión entre un nombre que él no seleccionó y la realidad que le han impuesto y una edad que avanza guiándolo a las memorias que no necesariamente él quería tener.
ÁRBOL
Pienso que soy un árbol porque hablo con las sillas de madera hablo con ellas por el contacto de la piel como un árbol ciego.
Traducción: Orlando V. Pérez Cabrera
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